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miércoles, 24 de marzo de 2010

El limpiacristales.

El limpiacristales.

Un chico en su primer día de trabajo en una droguería recibe consejos de un compañero veterano....

- Mira, chaval, si quieres triunfar tienes que ganarte al encargado, y la manera de hacerlo es vendiendo el producto de la semana, siempre que te sea posible. Esta semana, por ejemplo, tenemos en promoción el Cristasol, y hay que intentar colocarlo a nuestros clientes.

Te voy a hacer una demostración práctica para que lo entiendas…

- Buenos días señora, ¿qué desea?
- Un bote de Pronto.
- ¡Buena elección señora!, con el bote de Pronto sus muebles relucirán
espectacularmente. Sería una lástima que tanto resplandor desmereciera por la suciedad de sus cristales, es por eso que me he permitido traerle también el Cristasol, que además es el producto de oferta de
esta semana...

Y la señora se va contenta con ambos productos.

- ¿Lo ves?. Mira, ahora lo intentaré de nuevo.
 
- Buenos días señora, ¿qué desea?
- Una botella de Don Limpio.
- ¡Sabia elección!. Le van a quedar unos suelos como los chorros del oro. Lástima que unos cristales sucios le desmerezcan tanto. Si lo desea, me he tomado la libertad de traerle una botella de Cristasol, que le solucionará el problema, y además es el producto de oferta.

Nuevamente el vendedor veterano consigue vender ambos productos.
- ¿Lo vas Captando?
- Sí, creo que sí…
- Bien. Ahora vas a intentarlo tú.

Entra una nueva clienta, y…
- Buenos días señora, ¿qué desea?
- Una caja de Tampax
- ¡Vaya! ….bufff...

El chico se queda perplejo, pero rápidamente reacciona...

- Aquí tiene señora, su caja de Tampax. Buena elección, este producto le será de gran utilidad, pero permítame decirle que sería una lástima que no se llevara también una botella del producto que promocionamos esta semana, el Cristasol, ya que como va a estar 5 o 6 días sin
tener sexo, por lo menos se entretiene limpiando los cristales...

lunes, 1 de marzo de 2010

Gentuza… blanca.

Gentuza… blanca.

21 de Marzo.- Día Mundial Contra la Discriminación Racial.

El sucedido que relatamos a continuación aseguran que ocurrió en un vuelo de la British Airways entre Johanesburgo y Londres.

Una señora blanca, de unos cincuenta años, se sienta al lado de un señor negro. Tras un momento de tensión y gestos visibles de disgusto, esta educada señora ostensiblemente alterada, llama con brusquedad a la azafata.

- ¿Cuál es el problema? ¿En qué puedo ayudarle señora? -Pregunta la azafata-
.
- ¿No lo está viendo? -Responde la señora-. Me han colocado al lado de un negro. No puedo estar al lado de esta gentuza. Déme otro asiento.

Su tono de voz era tan alterado y fuerte que se convirtió en el centro de atención para el resto de viajeros. Tras las palabras de la “señora blanca” un murmullo inundó la estancia, entre la sorpresa y la indignación.

- Por favor, señora, cálmese. -Dice la azafata en tono amable pero con cierta gravedad-. Casi todas las plazas de este vuelo están ocupadas. De todos modos voy a ver si hay algún lugar disponible, para darle una solución que le satisfaga.

La azafata desaparece de la escena durante unos minutos. Cuando de nuevo se sitúa ante la molesta viajera, se hace un silencio absoluto entre el resto de pasajeros, atentos al desarrollo de la embarazosa situación.

- Señora, como sospechaba, no hay plazas libres en clase turista. Puesto que el deseo de esta compañía siempre es satisfacer a nuestros clientes, he hablado con el comandante y me confirmó que no hay más plazas en “business”. Pero, afortunadamente, aún queda un lugar libre en primera clase.

La señora ya se disponía a incorporarse, pero antes de que pudiera hacer algún comentario, la azafata continúa, siempre con corrección y profesionalidad, aunque en este caso, parecía asomar en el rostro de la azafata un ligero gesto de satisfacción:

- Resulta excepcional que la compañía conceda un asiento de primera clase a un pasajero de clase turista, pero dadas las circunstancias, el comandante considera que sería escandaloso obligarle a sentarse al lado de una persona tan detestable.

Y dirigiéndose al negro, la azafata añadió:

- Por lo tanto señor, si fuera tan amable, recoja sus pertenencias que el asiento en primera clase le espera.

Y todos los pasajeros que presenciaban la escena asombrados, se levantaron y aplaudieron, incluso, se oyeron gritos contenidos “!Racistas, fuera!”.