FEB/09
Un antes y un después.
Después de tantos años de espera había llegado el momento más propicio. Un momento que podría deparar sustanciosos intereses. Sólo era necesario convertir a su protegido, el pobre hijo de un miserable sastre, en el vicepresidente del Banco Mundial.
Manos a la obra, el casamentero se dirigió a casa del sastre del pueblo, un hombre pobre y trabajador con una larga como amarga experiencia en los negocios y en la propia vida.
- Buen día señor sastre. Tengo una novia para su hijo.
- Mire casamentero –respondió el sastre-, yo no me meto en la vida de mi hijo, él hace lo suyo.
- Sí, sí… comprendo… , pero… la novia es la hija de Lord Rotschild…
- ¡Hombre!, hubiera empezado por ahí, por supuesto que aceptamos…
El casamentero se encaminó inmediatamente a casa del potentado Lord Rotschild. Llamó a la puerta y un instante después, un estirado mayordomo le acompañó hasta una amplia estancia en la que, reclinado en una robusta butaca de cuero viejo, junto a una gran ventana, reposaba impasible el viejo potentado.
- Muy buenos días Lord Rotschild… ¡tengo un novio para su hija!.
- ¡Ahh…! Muy bien, hay muchos candidatos, pero ninguno adecuado, -replicó displicente el millonario.
- Mire Lord Rotschild, éste es un muchacho joven y muy elegante es… el vicepresidente del Banco Mundial.
- ¡Hombre, hubiera empezado por ahí, por supuesto que aceptamos! – concluyó el viejo.
El casamentero tomó raudo el camino de casa del Presidente del Banco Mundial. Aunque parecía misión imposible, haciendo valer sus referencias, finalmente fue recibido…
- Muy buenas tardes señor Presidente. Permítame que le diga que tengo un candidato extraordinario para ser el vicepresidente de su banco.
- ¡Ja, ja, ja…! ¡No me diga! Sé que debe haber por lo menos cien mil candidatos a ese puesto.
- Sí, es verdad… pero éste es un hombre joven, muy elegante y tan inteligente y bien posicionado que es el yerno de Lord Rotschild.
- ¡Hombre, hubiera empezado por ahí!, ¡por supuesto que aceptamos!.
Por suerte para el hijo del sastre, la primogénita del millonario era una bella damisela que vivió un vida muy feliz criando a sus hijos en una gran mansión, la casa del Vicepresidente del Banco Mundial.
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