www.ibisi.es / www.entretantodigital.es

jueves, 24 de diciembre de 2009

Un payaso.

Un payaso.

Había una vez un payaso que trabajaba en un circo. Todos los días salía al escenario para hacer reír a los niños y mayores. Un buen día el circo entró en crisis y los empresarios tuvieron que prescindir de todo el personal con todo el dolor de su corazón porque también trabajaban como payasos. Un día le tocó a los domadores. Otro a los trapecistas, Los funambulistas les siguieron. Los malabaristas con el tiempo también se encontraron en la calle. Y por último le llegó el turno al payaso.

El payaso se quedó muy triste. Había vivido toda su vida en el circo y cuando lo echaron, no tenía dónde ir y tuvo que irse a vivir a la calle. Su vida entonces no tenía sentido. Creía que todo había terminado para él. Ya no podía hacer reír a ningún niño.

Se sentía desgraciado. Y al sentirse desgraciado todas las desgracias se cebaron en él. Dormía en la calle entre cartones, comía de vez en cuando. Alguna vez un alma caritativa le ofrecía una taza de café, pero casi siempre lo despertaban a puntapiés porque su presencia afeaba el entorno urbano.

Todas las jornadas, recogía sus cartones y se dirigía a ninguna parte, intentando conservar ese trocito de esperanza que se le iba de las manos cada minuto que pasaba. Al cabo del tiempo, se rindió. La esperanza lo abandonó o mejor dicho él la abandonó a ella.

Una mañana miró su mano y, como las limosnas habían sido generosas, se dirigió a una heladería. Siempre le habían gustado los helados de chocolate. Hacía tiempo que soñaba con poder tomarse uno, y ese día haría realidad su deseo. Pidió el helado, se sentó cabizbajo y meditabundo y una voz le llamó:

- ¡Tony, Tony!. Con esfuerzo, levantó su cabeza y vio a un niño que se dirigía a él.

-Tú eres Tony, el payaso, ¿verdad?

-Lo era hasta que cerraron el circo.

-Lo he pasado muy bien contigo. Me has hecho reír muchísimo.

-Eso era antes. Ahora ya no hay nada.

-Tú has sido grande y volverás a serlo. El circo es magia. Un payaso es magia.

-No, muchacho. La vida no es magia. La vida es un asco.

-No digas eso, Tony, seguro que volverás a encontrar algo.

-Lo dudo. Pero gracias. Lo siento, tengo que irme.

Tony el payaso se marchó de la heladería y el niño se le quedó mirando. Nuevas calles, nuevas limosnas, nuevos cartones y nuevos puntapiés al despertar.

Días después se encontraba en una esquina y pasó el niño camino del colegio.

-Tony, ¿Cómo estás?

-Ya ves muchacho, aquí andamos.

-¿Todavía no has encontrado trabajo?

-No, la vida es muy difícil y los payasos lo tenemos crudo.

-Confía en la magia. Piensa en el mago de tu circo. Ves como la magia existe.

-El mago no hace magia, no tiene magia. Sólo repite una y otra vez los trucos que ha ensayado mil veces. Ya te digo que la magia no existe.

-Un payaso no debe decir eso. Has llevado magia y alegría a miles de niños. Seguro que pronto vuelves a trabajar. Y el mago sí que hace magia. Yo lo sé. Hasta otra, Tony. Tengo que irme al cole.

El payaso pensó en las palabras del niño y se sintió mal por haberle hablado así, pero sentía tanta amargura que no podía pensar más que en términos negativos.

Pasaron los días. Las semanas. Quizá los meses. Más calles, Más cartones, más puntapiés, más limosnas, pero un día encontró un periódico donde había un anuncio de un circo ruso que llegaba a la ciudad y que buscaba personal. La esperanza que había perdido en lo más hondo de su interior volvió a aflorar. Iba caminando hacia el circo cuando se tropezó con el niño.

- Tony, ¿Cómo estás?

-Hola, muchacho. Hoy estoy un poco mejor. Ha llegado un circo ruso a la ciudad y quizás pueda conseguir un trabajo. Tenías razón. La magia sí existe. Ven que te invito a un helado.

Se dirigieron a la heladería y se sentaron. El niño le dijo:

-Veo de nuevo en ti esa mirada que me deslumbró cuando te conocí en la pista del circo.

-Sí, seguramente sí. Lo he pasado muy mal, pero creo que ahora todo cambiará. En alguna ocasión te dije que no había magia, pero sí que existe. Los magos de los circos tienen mucha magia que reparten entre todos y que no se termina nunca. El circo ruso se marcha en dos días y espero irme con ellos. Comienzan una gira por todo el mundo.

- ¿Ya no volveremos a vernos? ¿Y qué pasará ahora?

-Seguramente cerrarán la heladería en un rato. Nosotros nos iremos. Mañana amanecerá. Algún equipo de fútbol ganará la liga, alguna selección ganará el próximo mundial. Alguien ganará en la lotería y alguien perderá en las tragaperras. Comenzará alguna guerra en alguna parte y terminará otra en un punto del globo que ni conocemos. Unas personas serán felices, otras desgraciadas. Algunos morirán por comer demasiado y otros morirán por no poder llevarse nada a la boca. Habrá alguien que le eche de comer a las palomas y otros que les dispararán con sus rifles.

Y algún payaso, encontrará trabajo en un circo y volverá a hacer reír a los niños.

lunes, 7 de diciembre de 2009

¿Que si llevas lotería?

¿Que si llevas lotería?

La Navidad, cuando se supone que tenemos que ser todos buenos y felices, comienza con algo que despierta nuestros más bajos instintos: la lotería. ¿Por qué la compramos?, ¿por ilusión? No, por ilusión se compra un décimo. Los demás se compran “por si acaso”. Sería insoportable que les tocase a los conocidos mientras que a ti te toca quedarte mirando y sonriendo con cara de idiota.

Cuando, allá por el mes de agosto, sales de vacaciones y mientras calienta el sol allí en la playa te compras el primer decimito, piensas “bueno, a ver si salimos de pobres y si me toca lo repartimos con toda la familia…”

Pero, llega septiembre. Te acercas a la comparsa para enterarte de cómo va, y el primero que te ve, te saluda y te suelta: “Tengo la lotería, te lo digo porque todo el mundo lleva y está justita”. Entonces te imaginas el día del sorteo, con el local de bote en bote y todo el mundo brindando: “!A mi me han tocado diez!”, “!a mi treinta!”, “mira, mira… ¡a ese le ofrecieron y no quiso!”. Hasta te imaginas a tu mujer… “desde luego, siempre por ahí, en la puñetera comparsa, y te vienes sin comprar ni un decimito de lotería… ¡ay!, qué inútil has sido toda la vida…” Miras al colega y sin dudar le dices “dame dos”.

En el bar, en el AMPA, en el gimnasio, en la fábrica, en el kiosco, en el barrio… a donde quiera que vas la escena se repite una y otra vez, te vas echando papeletas y décimos al bolsillo. Un día, uno que apenas conoces, te suelta “Oye, que tengo lotería de Sort”. ¿Qué me dices? ¡de Sort! Dame dos… Y te contesta “sólo tengo tres, te paso uno, pero no se lo digas a Pelaez”. En eso que llegan tu cuñao y tu suegro. “!Anda lotería de Sort! Danos un décimo a cada uno”… ¿Cómo vas a dejar al cuñao y el suegro sin lotería de Sort? Dices: “Yo tengo un décimo, lo compartimos para los tres”.

Llega el día del sorteo. Lo normal es “en el pueblo… sólo una pedrea”, y tú no llevas. Bajas al bar y te dicen eso de “no nos ha tocado nada, pero habiendo salud…” ¡Eso faltaba que, encima, me diera un telele! Pero lo peor… “a Pelaez le ha tocado un pellizquito de un quinto premio de un décimo que le trajo de Sort un primo de su mujer” ¡¿Cómo?! ¡Que yo llevo un décimo!... plaffff… compartido con mi cuñado y mi suegro… ¡maldita sea! pa una vez que me toca…

lunes, 9 de noviembre de 2009

El genio del móvil.

El genio del móvil.

Ya sabemos que cuesta de cree, pero es una de las leyendas urbanas que circula de boca en boca y quien la cuenta dice que es verídica.

Era una hermosa mañana de viernes. El dueño de la fábrica, su jefe de administración y su jefe de almacén iban a tomar el cafetito de media mañana cuando, de repente, se encontraron un teléfono móvil casi oculto entre las basuras que se arremolinaban por los suelos. Uno de ellos lo frotó con las manos para sacudir el polvo que ocultaba la pantalla y grande fue su sorpresa cuando, al tiempo que empezaba a sonar el aserejé iba apareciendo un auténtico genio que surgía del interior del celular. Al verlos, el genio dijo:

- Bueno, ya sé que no se trata de una lámpara, pero imagino que conocen el procedimiento habitual para estos casos. Ustedes ¿saben, eso de los tres deseos? Normalmente se los concedo a una única persona, pero en este caso cono son tres, le concederé un deseo a cada uno.

El jefe de administración quiso ser el primero, y sin perder el rictus de la cara de bobo que se le quedó presenciando tan inesperada aparición dijo:

- Me gustaría pasar el resto de mi vida viviendo en una gran casa sin problemas de dinero y rodeado de hermosas mujeres que me idolatren.

El genio le concedió el deseo y lo envió a una lujosa casa, con mucho dinero y muchas mujeres, dejando en su lugar una nubecilla de polvo iluminado que se desvaneció en pocos segundos.

Le imitó el jefe de almacén que, mirando de soslayo a su impertérrito jefe, se atrevió a balbucear:

- Me gustaría pasar el resto de mi vida en un gran y lujosos crucero por el Mediterráneo, en mi propio trasatlántico sin problemas de dinero y rodeado de hermosas mujeres que me idolatren.

El genio le concedió el deseo y lo envió al crucero por el Mediterráneo, con mucho dinero y muchas mujeres, dejando tras de sí la comentada nubecilla.

El dueño de la fábrica seguía allí, impasible. El genio, tras esperar un largo silencio preguntó:

- ¿Y tú? ¿cuál es tu deseo?. – Sin pensarlo dos veces e irritado dijo:

- ¡Los quiero de vuelta después del almuerzo!.

martes, 20 de octubre de 2009

El chófer de Einstein.

El chófer de Einstein.

Lo dan como verídico, aunque puede que sólo sea un bulo. Eso sí, un divertido y verosímil bulo relativo a un personaje tan inteligente como extravagante: Albert Einstein.

Ocurrió al final del primer cuarto del siglo XX, justo cuando el científico empezaba a ser conocido en aquel mundo por su Teoría de la Relatividad, y comenzó a ser requerido por universidades y diversas entidades científicas y académicas para pronunciar conferencias. Aunque no le gustaba conducir, el genio hacía uso del automóvil para sus continuos traslados y, por ello, contrató los servicios de un experto chófer.

En cierta ocasión, después de varios días de viaje en viaje, Einstein comentó a su chófer lo aburrido que debería ser para él hacer lo mismo un día y otro día.

- Si quiere, -contestó el chófer- le puedo sustituir por una noche. He oído tantas veces su conferencia que la podría recitar palabra por palabra.

Einstein, casi sin dudarlo, le tomó la palabra y, antes de llegar a su próximo destino, intercambiaron el puesto y ropas. A la llegada nadie sospechó nada. Ninguno de los asistentes conocía en persona al eminente doctor.

El chófer expuso la conferencia a la perfección y al final de su intervención, desde las butacas del auditorio un espectador formuló una pregunta. El chófer no tenía ni la más remota idea de aquello por lo que era interpelado, pero supo salir del apuro con un golpe de inspiración:

- Mire usted, estimado colega –dijo-, después de todo lo que he explicado esta noche, la pregunta que usted me hace es tan obvia que hasta mi chófer conoce la respuesta y es muy posible que él mismo le responda.

martes, 6 de octubre de 2009

La media manta.

La media manta.

Uno de Octubre.- Día Internacional de las Personas de Edad.

Don Roque era ya un anciano cuando murió su esposa, durante largos años había trabajado con ahínco para sacar adelante a su familia. Su mayor deseo era ver a su hijo convertido en un hombre de bien, respetado por los demás, ya que para lograrlo dedicó su vida y su escasa fortuna.

A los 70 años Don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo y lleno de recuerdos. Esperaba que su hijo, brillante profesional, le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que este apareciera y decidió por primera vez en su vida pedirle un favor a su hijo.

Don Roque tocó la puerta de la casa donde vivía su hijo con su familia.

- ¡Hola papá! ¡Qué milagro que vienes por aquí!

- Ya sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo, además estoy cansado y viejo.

- Pues a nosotros, nos da mucho gusto que vengas a visitarnos, ya sabes que esta es tu casa.

- Gracias hijo, sabía que podía contar contigo, pero temía ser un estorbo. Entonces ¿no te molestaría que me quedara a vivir con vosotros? ¡Me siento tan solo!

- ¿Quedarte a vivir aquí?, sí... claro... pero no sé si estarías a gusto. Tú sabes, la casa es chica, mi esposa es muy especial... y luego los niños…

- Mira hijo, si te causo muchas molestias olvídalo, no te preocupes por mí, alguien me tenderá la mano.

- No padre no es eso, sólo que... no se me ocurre dónde podrías dormir. No puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían... a no ser que… no te moleste dormir en el patio...

- ¿Dormir en el patio? Está bien –aceptó cabizbajo el anciano Don Roque.

El hijo de Don Roque llamó a su hijo Luis de 12 años:

- Dime papá.

- Mira hijo, tu abuelo se quedará a vivir con nosotros. Tráele una manta para que se cubra durante la noche.

- Sí, con gusto papá... ¿y dónde va a dormir?

- En el patio, no quiere que nos incomodemos por su culpa.

Luis subió por la manta, tomó unas tijeras y la cortó en dos partes. En ese momento llegó su padre:

- ¿Qué haces Luis? ¿Por qué cortas la manta de tu abuelo?

- Sabes papá, estaba pensando...

- ¿Pensando qué?

- En guardar la mitad de la manta para cuando tú seas viejo y vayas a vivir a mi casa.

lunes, 28 de septiembre de 2009

El efecto “bumerang”.

El efecto “bumerang”.

Un hombre de Charlotte, localidad estadounidense de Carolina del Norte, adquirió en cierta ocasión una caja de cigarros habanos, de los caros, caros. Tanto que, siguiendo la arraigada costumbre anglosajona por hacerlo con todo tipo de cosas, los aseguró. Suscribió una póliza de seguros que, entre otros riesgos, cubría aquella preciada posesión de la desgracia que podría suponer el que desapareciesen pasto de las llamas.

Al cabo de poco tiempo, menos de un mes, y sin haber pagado aún la primera mensualidad de la póliza, el hombre formuló una reclamación asegurando que los cigarros se habían perdido en una serie de “pequeños incendios”.

Naturalmente, la compañía de seguros se negó a pagar. Pero el “perjudicado” les demandó… ¡y ganó! Aunque el juez reconoció que la reclamación era frívola, argumentó que el reclamante poseía una póliza en la que los cigarros estaban asegurados contra el fuego, contrato en el que no se definía qué se consideraba un “fuego no aceptable”. El magistrado sentenció que el demandante estaba en su derecho a cobrar la póliza. Para evitar el lento y costoso proceso judicial de recurrir, la compañía de seguros aceptó pagar al hombre doce mil euros.

En cuanto el “damnificado” cobró el cheque, la compañía de seguros se apresuró a denunciarle por “haber provocado 24 incendios” y por ello fue arrestado por la policía. Gracias a la reclamación y el testimonio utilizado contra la compañía por él mismo, el hombre fue acusado por quemar intencionadamente una propiedad previamente asegurada por la compañía.

Después de un nuevo juicio, la sentencia le obligó a cumplir dos años de cárcel y a pagar una multa de dieciocho mil euros.

Se supo que, a resultas de todo ello, el hombre en cuestión dejó de fumar.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Siempre se ha hecho así…

Siempre se ha hecho así…

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas.

Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaron un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a palos. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas.

Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido. Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.

Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: “No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así…”.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Negocios a la española.

Negocios a la española.

A ingenio no hay quien nos gane. Será uno de esos grandes topicazos, pero la verdad es que ese rasgo nuestro, tan piel de toro, es seña de identidad. Desde luego que hay muchos ejemplos, debe haberlos, a la vista está la intensa actividad que los Juzgados y fiscales anticorrupción tienen en los últimos tiempos. Uno ocurrió hace unos años en Paris y tuvo como protagonista a la emblemática Tour Eiffel.

La capital gala se preparaba para un gran acontecimiento y los responsables de la conservación de la torre repararon con retraso en la necesidad de adecentar el aspecto del monumento de cara a los grandes fastos, unas celebraciones que concitaban la atención de millones de personas en todo el mundo.

Trascurridos unos días después de haber hecho pública la solicitud urgente de presupuestos, se presentó en la ciudad una representación de una empresa oriental. Los ingenieros Hito-Hito y Kawuanich aportaron un pormenorizado documento en el que, al final, se presupuestaban 3 millones de euros. En resumidas cuentas, un millón en materiales, otro más en salarios y un tercero representaba el beneficio.

Menos de veinticuatro horas más tarde la delegación que se presentaba era alemana. La sociedad Ghuön-Wothmter esgrimió una propuesta basada en las últimas tecnologías y materiales sintéticos de última generación. Un alarde científico con todas las garantías avaladas por las instituciones más prestigiosas y los laboratorios más reputados del continente. El único inconveniente de semejante propuesta eran los 6 millones de euros.

Teniendo como referencia el presupuesto de los japoneses Parchon pensó: “!Claro Dos millones de materiales, otros dos en salarios y estos pretenden ganar dos millones…”

No había salido de sus pensamientos cuando… “pom, pom, pom…”, alguien golpeó la puerta de su despacho entreabierta.

- “¿Se puede?” preguntó una voz. Parchon alzó la vista y observó a un hombre parado en la puerta. Gafas de sol, pelo engominado hacia atrás, camisa de cuello estrecho con botoncitos, pantalón vaquero y una chaqueta milrayas gris marengo.

- “¿Es usted el jefe?”, continuó aquel hombre sin dar opción a Parchon ni a decir bonjour. “Mire, yo vengo en representación de Socorrosa, una empresa que tenemos mi cuñado y yo, para la obra esta de pintar la torre esa”.

- “Pero, ¿no trae usted un estudio técnico? ¿un presupuesto?”, preguntó monsieur.

- “!Eso lo dejamos arreglado ahora mismo!”, replicó el hombre. “mire, esto… tirando así por lo bajo, dando una mano de minio dos de esmalte del bueno, de ese anticorrosión; teniendo en cuenta la cuadrilla, el material, los transportes, los días de estancia y los extras…, se le puede quedar…, ¡nueve millones!. Parchon salto como un resorte:

- “Mais, ¡Mon Dieu! Pas posible. Çe plus, Monsieur”.

Tras un segundo de silencio, aquel hombre miró a Parchon, directamente a los ojos y con sosegada calma explicó:

- “Nueve millones, amigo. Tres para usted y tres para mi… ¡y conozco a unos japoneses que por otros tres millones lo dejan todo niquelado!”.

Parchon esgrimió una mueca y un brillo en los ojos. El hombre rió a carcajadas, echó la mano por encima del hombro de Parchon y dijo:

- “Me parece que este es el principio de una larga amistad”.

- “Oui”.

sábado, 1 de agosto de 2009

Aseguran que ocurrió...

Aseguran que ocurrió...

A una mujer le roban el coche, y al hacer la denuncia dice que este coche tenía un teléfono. Entonces un policía llama a ese teléfono, y le dice al conductor “que si se acuerda de él, que estuvieron hablando sobre lo del anuncio del coche hace un mes, que ya se ha decidido finalmente y que va a comprarle el coche, tras haber estado mirando precios y tal”. El chorizo picó, y fue detenido al ir a la cita para cerrar el trato.

**********************************************

Se dice que un 'profesional' tuvo la genial idea de meterse en una tienda y mirar si había gente, o policías, o como escapar, etc., mientras le pedía cambio de un billete de 50€ al dependiente. El de la tienda le dijo que lo sentía, que los de seguridad se acababan de llevar todo el dinero y que sólo le quedaban unos 15€ en la caja. El ladrón no se cortó, saco la pistola y le dijo que le diera los 15 euros. Luego se largó.

**********************************************

Un campesino se dedicaba a cultivar melones. Le iba bastante bien, pero había una pandilla de chicos que se metía en su huerto y le robaban los melones. Al cabo de un tiempo, este hombre decide que tiene que hacer algo para detenerlos, así que puso un cartel en mitad del huerto diciendo "uno de estos melones esta envenenado."

Ciertamente los chicos dejaron de robarle melones, pero unos días más tarde se encontró con que habían cambiado el cartel y ahora decía "dos de estos melones están envenenados”.

**********************************************

En un concurso radiofónico de preguntas y respuestas:

(Locutor): - Buenos días, señora. Voy a hacerle una pregunta muy sencilla. ¿Qué es el cloruro sódico? (Es la sal).

(Señora): - Pues no lo sé. Deme una pista.

(Locutor): - Lo tiene usted en la cocina.

(Señora): - Aceite.

(Locutor): - No. Mire, es blanco.

(Señora): - La harina.

(Locutor): - No. Lo siento.

(Señora): - Ande, deme otra pista.

(Locutor): - Bueno, se lo echa a su marido en los huevos.

(Señora): - Los polvos de talco.

Por supuesto hubo un corte de 5 minutos de música y una amonestación al locutor por soltar una carcajada tan bestial.

miércoles, 1 de julio de 2009

Terremoto en Lepe.

JUL/09


Terremoto en Lepe.




En el Cuartel de la guardia civil de Lepe se recibe un mensaje que dice:




Almería, 15 de octubre de 2003


A/A Ambrosio Pérez García

Comandante del Puesto de Lepe

Lepe, Huelva


“Posible movimiento sísmico en la zona. Muy peligroso, superior Richter 7. Epicentro a 3 km. de la población. Tomen medidas. Informen resultados con urgencia”.


Firmado: Antonio Barragán


Pasan los días, semanas. Y a los 24 días, desde la comandancia de Lepe se envía el siguiente mensaje:


Almería, 10 de noviembre de 2003


A/A Antonio Barragán

Comandante del Servicio Sísmico

Madrid


“Aquí Cuartel Guardia Civil Lepe. Movimiento sísmico totalmente desarticulado. El tal Richter 7 intentó huir y fue abatido a tiros. Epicentro y tres compinches detenidos. No hemos contestado antes, porque hubo un terremoto de cojones”.


Firmado: Ambrosio Pérez

Coches en el cielo.

JUL/09


Coches en el cielo.


Un 14 de Febrero tres amigos, Juan, Antonio y Jaime, salen de fiesta, una noche de orgía y desenfreno. Se excedieron en todo, también con el alcohol, y les costó caro, entre risas y jolgorio, se salen en una curva y… son ingresados los tres en el hospital más próximo. Juan ingresa cadáver, Antonio y Jaime fallecen a las pocas horas.


Como eran buenas personas, aunque algo gamberros e inmaduros, los tres suben al Cielo y los recibe San Pedro, quien les explica los detalles de cómo va a ser su estancia allí:


- Aquí en El Cielo todo el mundo se desplaza en coche, y la calidad de éste depende del comportamiento que se haya tenido en vida. Tú, Juan, por haber sido infiel a tu esposa en veinte ocasiones, conducirás un Twingo con parches y abolladuras, el tapizado hecho polvo y el tubo de escape picado.

Tú, Antonio, por haber traicionado a tu esposa con otras cinco mujeres, tendrás un Corsa 1.400 en buen estado general, con pocos fallos.

Y tú, Jaime, por haber sido siempre fiel a tu esposa, irás en un Aston Martin V8 de 400 cv, con kit deportivo, tapicería en piel y equipo de audio JBL de 240 W. RMS. Además, como premio adicional, te alojarás en la magnífica suite presidencial del Hilton y te haremos socio del club de golf.


Cada uno de los tres amigos asume su destino, saben que cada uno recibe lo que merece. Toman su rumbo con el vehículo que les adjudican en esta nueva existencia eterna.


A los cuatro meses, después de haber recorrido muchos kilómetros por las carreteras celestiales, se encuentran los tres, por casualidad, en un semáforo. Juan y Antonio se bajan de sus coches para saludarse emocionados y felices por reencontrarse. Pero observan que Jaime no se baja de su Aston Martin. Se acercan al impresionante “buga”, esperando encontrarlo gozoso y rebosante de satisfacción. Sin embargo, lo encuentran llorando amargamente al volante y extrañados le preguntan con preocupación y extrañeza:


- ¿Por qué lloras Jaime? ¡Pero si tienes el mejor coche del Cielo y vives como un marajá, tío! Todos te envidian, pocos aquí viven como tú. No tienes motivos para estar deprimido....


- ¿Que no? ¡Joder... acabo de ver a mi esposa en patinete!.

lunes, 1 de junio de 2009

Turismo rural

JUN/09


Turismo rural.

(Monólogo del Club de la Comedia)


“Si hay un timo que funciona últimamente es el del turismo rural. Se trata de un deporte nacional que antes se llamaba "ir al pueblo". La diferencia es que si vas a tu pueblo es gratis, y si haces turismo rural vas a un pueblo que no es tuyo y pagando una pasta.

Para hacer turismo rural no vale cualquier pueblo. Tiene que ser un pueblo "con encanto". ¿Y qué es un pueblo "con encanto"? Pues un pueblo que sale en una guía de pueblos "con encanto". ¡Si es que se cae por su propio peso! A estos pueblos se suele llegar a través de una carretera comarcal "con encanto", que es una carretera con tantos baches y tantas curvas que cuando llegas al pueblo estás encantada de bajarte. Y cuando entras al bar intentas integrarte con los vecinos:

- ¡Buenos días, paisanos! ¿Qué es lo típico de aquí?

Y el del bar piensa: "Pues aquí lo típico es que vengan los gilipollas de la ciudad los fines de semana a dejarse doscientas mil pesetas".

Lo siguiente es alojarse en una casa rural o "casa con encanto", que es una casa adornada con muchas vasijas y ristras de ajos en el techo, que no tiene ni tele, ni radio, ni microondas. Eso sí, tiene unos mosquitos trompeteros que por la noche hacen más ruido que una Derbi Coyote. Luego te das cuenta de que los del pueblo viven en unas casas que no tienen ningún encanto. Pero tienen jacuzzi, parabólica, Internet y portero automático. Tu casa no tiene portero automático, pero tiene una llave que pesa más que Ronaldo.

Otra ventaja que tiene hacer turismo rural es que puedes elegir entre una casa vacía o vivir con los dueños. ¡¡Estupendo!!. Te vas de vacaciones y, además de la tuya, tienes que aguantar una familia postiza. Que por la noche tú quieres ver Lluvia de Estrellas y ellos La Noche Temática, te planteas: "¿Quién manda más, yo que he pagado cien mil pelas o este señor que vive aquí?". Pues gana él, que tiene garrote.

Y encima te dicen que tienes la "posibilidad de integrarte en las labores del campo". Que quiere decir que te despiertan a las cinco de la mañana para ordeñar a una vaca. ¿No te jode? Es como si te vas a una gasolinera y te tienes que poner tú la gasolina, o como si vas a un McDonalds y tienes que recoger tú la bandeja. O sea lo normal. Así que te levantas a las cinco para ordeñar a las vacas. Que digo yo: ¿por qué hay que ordeñar a las vacas tan temprano? Si la leche está ahí. ¿No se pueden ordeñar después del aperitivo? Yo creo que esto es fastidiar por fastidiar, porque a la vaca le tiene que sentar como una patada en las ubres que la despierten a las cinco de la mañana para que le toque las tetas un extraño. Que la vaca te mira como diciendo: "Tía, si quieres leche vete a la nevera y coge un tetra brick". Es que son ganas de molestar.

Pero el "encanto" definitivo son las "actividades al aire libre". Como cuando te ponen a hacer senderismo, que es lo que habitualmente se llama andar, y consiste, pues eso, en poner un pie delante de otro hasta que no puedas más, mientras los del pueblo te adelantan en un todoterreno con aire acondicionado. Pero tú encantada. Vas por el campo como abducida. Te vuelves "bucólica" y todo te parece impresionante: es una boñiga de vaca y sueltas:

- Ummmmmh qué olor a pueblo. ¿A pueblo? A pueblo no, ¡huele a mierda! Eso sí, a mierda "con encanto". Y todo, sea lo que sea, te sabe a gloria: en el mesón te ponen dos huevos fritos con chorizo y tú: "En Madrid no te comes tú estos huevos. En Madrid no te comes tú estos chorizos. En Madrid no te tomas tú esta Coca-Cola". Y le dices al camarero: -Oiga ¿a que este chorizo es de matanza? -Pues casi, porque a punto estuvo de matarse en la curva el del camión de Campofrío.

De repente oyes unas campanadas y dices: ¡Ah.¡ ¡Qué paz¡ No hay nada como el tañido de una campana. Y tu marido: - Pero si está grabado, ¿no ves el altavoz del campanario?- En ese momento te preguntas si los sonidos de las gallinas y de los grillos no vendrán en un CD: Rural Mix2002. Los 101 mayores éxitos campestres. De lo único que estás segura es de que los mosquitos trompeteros son de verdad. Que pareces un Ferrero Roché con varicela.

Yo creo que, de lunes a viernes, la gente de estos pueblos vive como todo el mundo, pero el fin de semana distribuyen por la carretera a unos tíos disfrazados de pastores y cuando ven que se acerca un coche, avisan a los del pueblo con el móvil: ¡Eh, que vienen los del turismo rural¡ Y cambian el cartel de "Videoclub" por el del "Tasca", sueltan unos perros cojos por las calles y sientan a la entrada del pueblo a dos abuelos haciendo alpargatas, que luego te compras unas y te salen más caras que unas Nike.

En fin, yo creo que un montaje tan grande como éste no puede ser obra de personas aisladas. Estoy segura de que están implicadas las autoridades. Me imagino al alcalde:

- Queridos paisanos: este verano, para incrementar el turismo, vamos a importar más mosquitos del Amazonas, que el año pasado tuvieron mucho éxito. Y quiero ver a todo el mundo con boina, nada de gorritas de Marlboro. ¡Y haced el favor de pintaros el entrecejo, que no parecéis de pueblo ¡Y las abuelas, nada de top less en el río, que espantáis a los mosquitos. Ah, y por cierto: este año no hace falta que nadie haga de tonto del pueblo. Con los que vienen de fuera ya tenemos bastante.

Hay que ver que lleva toda la razón del mundo pero como son modas que nos imponemos a nosotros mismos.... aaaaala como borregos de turismo rural.... y lo peor de todo es que nos mola aparentar con los amiguetes que también hago actividades muy 'especiales' como Turismo Rural, cuando de toda la puta vida eso ha sido ir al pueblo”.