MAR/09
La bola de papel.
Caminaba a mi rollo por el polígono cuando, desde una ventana, me cayó una bola de papel. Primero me mosqueé, le pegué una patada y renegué del «lanzador». Luego volví sobre mis pasos, recogí la bola, la deslié y empecé a hacerme cargo del pedazo de historia que había tras el papel. Me hago cargo del ánimo del que la escribió ¡y del cabreo del que la recibió...!
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